Este martes 22 de septiembre comienza oficialmente el otoño astronómico en el hemisferio norte, pero más allá del cambio de estación, la fecha está marcada por un fenómeno que explica una de las características más conocidas de los equinoccios: durante estos días, las horas de luz y oscuridad se acercan considerablemente a una división de 12 horas.
El equinoccio de septiembre ocurrirá a las 8:05 de la noche, hora de República Dominicana, cuando el Sol cruce el plano del ecuador terrestre. En ese momento, la radiación solar se distribuye de manera más equilibrada entre los hemisferios norte y sur. Por eso, los equinoccios son los dos momentos del año en que ambos hemisferios reciben una cantidad comparable de luz solar.
Pero hay un detalle que suele pasar inadvertido: el día y la noche no duran exactamente 12 horas durante el equinoccio. En Santo Domingo, este martes el Sol saldrá alrededor de las 6:28 de la mañana y se ocultará a las 6:35 de la tarde, lo que representa aproximadamente 12 horas y 7 minutos de luz solar.
La diferencia se debe, entre otros factores, a que el Sol no es un punto luminoso sino un disco y a que la atmósfera terrestre desvía o refracta su luz. Esto hace que podamos ver el borde del Sol durante unos minutos adicionales antes de que su centro aparezca completamente sobre el horizonte y después de que su centro ya haya descendido. Por esa razón, la igualdad entre día y noche es aproximada, no matemática.
Con el equinoccio también comienza la transición hacia días progresivamente más cortos en el hemisferio norte y noches más largas hasta llegar al solsticio de diciembre. En el hemisferio sur ocurre lo contrario: comienza la primavera y las horas de luz irán aumentando.
En República Dominicana, sin embargo, este cambio astronómico no implica la llegada inmediata del frío o de un paisaje otoñal como ocurre en países de latitudes más altas. El país se encuentra en una región tropical, por lo que las variaciones en la duración del día son mucho menores y el comportamiento de las temperaturas responde también a otros factores climáticos.
