El corazón acelerado puede ser una respuesta al ejercicio o al estrés, pero también una señal de alteraciones cardíacas que requieren atención médica. La taquicardia ventricular es una de las formas de mayor riesgo.
Santo Domingo. – La taquicardia es una alteración del ritmo cardíaco que se caracteriza por una frecuencia superior a los 100 latidos por minuto cuando la persona se encuentra en reposo. Aunque en determinadas circunstancias puede ser una respuesta normal del organismo, en otros casos puede indicar un problema de salud que necesita evaluación y tratamiento.
De acuerdo con información de la Asociación Estadounidense del Corazón (AHA), existen diferentes tipos de taquicardia, que se distinguen por el lugar del corazón donde se originan, sus causas y el nivel de riesgo que representan.
Uno de ellos es la taquicardia supraventricular, que comienza en las cavidades superiores del corazón. Puede provocar episodios repentinos de palpitaciones, mareos, debilidad, sudoración, dolor en el pecho y dificultad para respirar. En algunas personas, los episodios desaparecen por sí solos, mientras que otras necesitan medicamentos o procedimientos especializados.
El estrés, la ansiedad, la deshidratación, el consumo excesivo de cafeína o alcohol y el tabaquismo pueden contribuir a desencadenar episodios. También se han relacionado con determinados medicamentos, enfermedades cardíacas y algunas condiciones hormonales.
Otro tipo es la taquicardia sinusal, en la que el marcapasos natural del corazón envía señales eléctricas con mayor rapidez, pero mantiene un ritmo ordenado. Puede aparecer durante el ejercicio, ante el miedo o el dolor, o como consecuencia de fiebre, anemia, infecciones, deshidratación o alteraciones de la tiroides. En estos casos, el tratamiento debe dirigirse a la causa que provoca la aceleración.
La forma de mayor preocupación es la taquicardia ventricular, que se origina en las cavidades inferiores del corazón y puede impedir que este bombee suficiente sangre al organismo. Dependiendo de su duración y de las condiciones del paciente, puede causar mareos intensos, desmayos, pérdida de conciencia o un paro cardíaco, por lo que requiere atención médica urgente.
El diagnóstico suele apoyarse en un electrocardiograma. Cuando los episodios son intermitentes y no aparecen durante la consulta, el médico puede recomendar dispositivos portátiles para registrar la actividad eléctrica del corazón durante un período más prolongado.
El tratamiento depende del tipo de taquicardia y de su causa. Puede incluir medicamentos, procedimientos para corregir circuitos eléctricos anormales, cardioversión o dispositivos implantables que ayudan a controlar ritmos potencialmente peligrosos.
Los especialistas recomiendan buscar atención de emergencia si el corazón acelerado se acompaña de dolor en el pecho, dificultad para respirar, desmayo o sensación intensa de desvanecimiento. Si las palpitaciones son nuevas, persistentes o recurrentes, es importante solicitar una evaluación médica y evitar la automedicación.
