Bukele lanza ultimátum a pandillas haitianas por desaparición de cuatro militares salvadoreños

El mandatario ordenó reforzar las operaciones de búsqueda con fuerzas especiales, mientras persiste la incertidumbre sobre el paradero de los […]

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El mandatario ordenó reforzar las operaciones de búsqueda con fuerzas especiales, mientras persiste la incertidumbre sobre el paradero de los uniformados y crece la preocupación por una posible escalada armada en Haití.

Santo Domingo. – La desaparición de cuatro militares salvadoreños desplegados en Haití ha elevado la tensión entre el Gobierno de El Salvador y las organizaciones criminales que operan en el país caribeño. El presidente Nayib Bukele advirtió a los grupos armados que enfrentarán una ofensiva si los uniformados no son liberados con vida.

Los cuatro militares desaparecieron el 18 de octubre, luego de que el vehículo blindado en el que se desplazaban fuera atacado en la zona de Santo, en Croix-des-Bouquets, al norte de Puerto Príncipe. Los efectivos regresaban de comprar alimentos cuando fueron sorprendidos por hombres armados que utilizaron armas de alto calibre y explosivos.

El ataque obligó a los ocupantes a abandonar el vehículo. Desde entonces, las autoridades y las fuerzas internacionales mantienen las operaciones de búsqueda para determinar su paradero, mientras se investiga la posible participación de la pandilla haitiana 400 Mawozo.

La incertidumbre aumentó después de que se informara sobre el hallazgo de restos humanos calcinados en las afueras de la capital haitiana. Sin embargo, Bukele rechazó que esos restos correspondieran a los militares salvadoreños y pidió continuar las operaciones hasta esclarecer lo sucedido. La identificación de los cuerpos requiere confirmación forense oficial.

Los uniformados formaban parte de la Fuerza de Supresión de Pandillas, una misión multinacional respaldada por las Naciones Unidas. Su función estaba vinculada a labores técnicas de aviación, protección de equipos y evacuaciones médicas, y no a operaciones directas de combate en las calles.

Tras la desaparición, el Gobierno salvadoreño reforzó su presencia en Haití con el envío de efectivos de fuerzas especiales para apoyar las labores de localización y rescate. El despliegue plantea desafíos de coordinación con las autoridades haitianas y la misión internacional, en un escenario marcado por la presencia de grupos criminales fuertemente armados.

La situación también ha reavivado el debate sobre las diferencias entre la estrategia de seguridad aplicada en El Salvador y las condiciones que prevalecen en Haití. Las organizaciones criminales haitianas cuentan con armamento pesado, controlan sectores urbanos y mantienen redes de influencia que dificultan las operaciones de las fuerzas de seguridad.

Mientras continúan las búsquedas, las autoridades enfrentan el desafío de recuperar a los cuatro militares y evitar que la operación desencadene nuevos enfrentamientos que pongan en peligro a la población civil. El paradero de los uniformados sigue sin esclarecerse.