
El incendio Sandy comenzó el lunes 18 de mayo en Simi Valley, cuando una persona, según la policía local, “golpeó una roca con un tractor”. Esta chispa inicial bastó para que el fuego se propagara velozmente por el terreno seco, poniendo en riesgo viviendas y forzando la evacuación de miles de personas en las zonas aledañas. Las fuertes ráfagas de viento complicaron el trabajo de los bomberos, que debieron enfrentarse a condiciones cambiantes y a un terreno escarpado, lo que dificultó el acceso a ciertos focos.
Durante los días posteriores, cerca de 1.000 bomberos participaron en las labores de contención. A medida que el incendio crecía, aumentaba la preocupación entre los residentes, que no pudieron regresar a sus casas hasta que, finalmente, todas las órdenes y advertencias de evacuación se levantaron durante el fin de semana. Una vivienda fue destruida y dos resultaron dañadas por las llamas. Hasta la noche del lunes, el incendio había arrasado 883 hectáreas y estaba contenido en un 90%.

Menos de 24 horas después de que comenzara el incendio Sandy, un nuevo foco se declaró en Jurupa Valley, en el condado de Riverside. El denominado incendio de Bain se originó en el cauce del río Santa Ana, una zona históricamente afectada por incendios recurrentes. En esta ocasión, las llamas avanzaron más allá del río y se dirigieron hacia el barrio de Mira Loma, donde nuevamente miles de personas debieron evacuar. La densa vegetación seca favoreció la rápida propagación.
Las consecuencias incluyeron una estructura destruida, cinco dañadas y cinco personas heridas (cuatro civiles y un bombero). Además, la Oficina del Sheriff arrestó a un hombre por sobrevolar ilegalmente el área con un dron, lo que interfirió temporalmente en las tareas de los equipos de emergencia. Según la última actualización de Cal Fire, el incendio había consumido 596 hectáreas y estaba contenido en un 95%.
