El fraude digital amenaza las ventas y la confianza de los clientes durante la temporada comercial; en República Dominicana, una encuesta revela que una parte importante de las pequeñas empresas aún no cuenta con planes formales de protección.
Santo Domingo.— Con la llegada de las temporadas de descuentos, las compras navideñas y el aumento de las transacciones por internet, la seguridad digital se convierte en un asunto estratégico para las pequeñas y medianas empresas dominicanas. Proteger las cuentas, los pagos y los datos de los clientes ya no es únicamente una tarea tecnológica: también puede determinar la continuidad de las operaciones y la confianza de los consumidores.
Los resultados de una encuesta realizada en República Dominicana durante el segundo trimestre de 2026 a 200 propietarios y directivos de pequeñas y medianas empresas muestran la dimensión del desafío. El 34 % de los participantes afirmó haber experimentado algún incidente de ciberseguridad durante los 12 meses anteriores, mientras que solo el 46 % indicó contar con un plan formal y escrito para proteger su negocio.
Estas cifras reflejan una brecha entre la incorporación de herramientas digitales y la preparación para responder ante posibles ataques. Para un comercio pequeño, una cuenta bancaria comprometida, el acceso no autorizado a sus redes sociales o la pérdida de información de clientes puede traducirse en pérdidas económicas, interrupciones y daños a su reputación.
Más ventas digitales también implican más riesgos
Durante los períodos de alta actividad comercial, los negocios suelen aumentar sus publicaciones, promociones, pedidos por mensajería y cobros electrónicos. Ese movimiento crea oportunidades para llegar a nuevos consumidores, pero también puede facilitar intentos de fraude si no existen procedimientos de verificación.
Entre las amenazas que preocupan a las empresas dominicanas encuestadas figuran el fraude en pagos y transacciones, señalado por el 50 %; el robo de datos, por el 44 %; y el phishing o suplantación mediante mensajes engañosos, por el 43 %. Además, el 48 % identificó el temor al fraude o a los ciberataques como una barrera para ampliar el uso de pagos digitales.
El problema no se limita al dinero que podría perderse en un incidente. Una empresa que no confía en sus sistemas puede retrasar la incorporación de nuevos métodos de pago, reducir su inversión en publicidad digital o renunciar a vender a clientes que compran por internet.
Por eso, la protección digital debe considerarse parte de la planificación comercial, especialmente cuando el volumen de pedidos aumenta y los empleados tienen que responder con mayor rapidez.
Las medidas básicas pueden reducir la exposición
No todas las pequeñas empresas necesitan comenzar con sistemas costosos o departamentos especializados. Muchas pueden mejorar su protección mediante controles básicos, capacitación y reglas claras para manejar las cuentas y los pagos.
Entre las medidas prioritarias figuran:
- Proteger las cuentas: activar la verificación en dos pasos y utilizar contraseñas únicas para los servicios bancarios, el correo electrónico y las redes sociales.
- Confirmar los pagos directamente: revisar los movimientos en la cuenta o en la plataforma correspondiente, sin confiar únicamente en capturas de pantalla enviadas por un supuesto cliente.
- Verificar solicitudes inusuales: confirmar por otro canal cualquier petición de transferencias, cambios de cuentas bancarias o entrega de información confidencial.
- Limitar los accesos: permitir que cada empleado utilice únicamente las cuentas y herramientas que necesita para realizar su trabajo.
- Mantener copias de seguridad: guardar respaldos de facturas, inventarios, pedidos y documentos importantes en ubicaciones protegidas.
- Actualizar equipos y aplicaciones: instalar las actualizaciones de seguridad y eliminar los accesos que ya no sean necesarios.
- Preparar una respuesta ante incidentes: definir a quién avisar, cómo bloquear una cuenta comprometida y dónde conservar las evidencias si ocurre un ataque.
Estas acciones no eliminan todos los riesgos, pero ayudan a reducir vulnerabilidades y permiten reaccionar con mayor rapidez cuando se detecta una actividad sospechosa.
La confianza también influye en las ventas
La seguridad digital tiene una dimensión comercial. Los consumidores necesitan confiar en que sus pagos se procesarán correctamente y que la información que comparten con una empresa será manejada con cuidado.
En un negocio que vende por redes sociales, por ejemplo, utilizar canales oficiales, explicar con claridad los métodos de pago y entregar comprobantes verificables puede ayudar a reducir confusiones y generar confianza.
También es importante que los propietarios y empleados reconozcan que los mensajes fraudulentos pueden imitar la identidad de bancos, proveedores, clientes e incluso superiores de la empresa. Ante una solicitud urgente de dinero o de códigos de acceso, la verificación independiente debe ser una práctica habitual.
La incorporación de herramientas de inteligencia artificial hace todavía más relevante esta precaución, porque los mensajes engañosos pueden resultar cada vez más convincentes.
Un reto para la competitividad de las pymes
Los resultados de la encuesta dominicana muestran que la ciberseguridad no es una preocupación exclusiva de las grandes compañías. Las pequeñas empresas también manejan información, realizan operaciones financieras y dependen de servicios digitales para vender y mantener el contacto con sus clientes.
Sin embargo, al interpretar los porcentajes es importante recordar que corresponden a las respuestas de 200 propietarios y directivos consultados, y no a un registro exhaustivo de todas las pymes del país.
De cara al cierre del año, la prioridad para los negocios debe ser combinar la promoción comercial con medidas de prevención. Aumentar las ventas es importante, pero una expansión que no esté acompañada de controles adecuados puede dejar a la empresa expuesta a pérdidas evitables.
La ciberseguridad debe formar parte de la operación diaria: desde cómo se administra una contraseña hasta cómo se verifica una transferencia. Para las pymes dominicanas, proteger sus activos digitales es también proteger la confianza de sus clientes y las oportunidades de crecimiento que ofrece la economía digital.
