SANTIAGO.– El presidente Luis Abinader acompañado de la vicepresidenta Raquel Peña y de la primera dama Raquel Arbaje, encabezó este lunes el Tedeum con motivo del 182 aniversario de la Batalla del 30 de Marzo, una de las gestas más significativas en la consolidación de la Independencia Nacional.
En la ceremonia religiosa se llevó a cabo en la Catedral Santiago Apóstol, el mandatario estuvo de la gobernadora de Santiago, Rosa Santos; del senador, Daniel Rivera; del alcalde Ulises Rodríguez y del presidente de la Comisión Permanente de Efemérides Patrias, Juan Pablo Uribe.
Previo al inicio del acto religioso, que fue oficiado por el arzobispo metropolitano de la Arquidiócesis de Santiago, monseñor Héctor Rafael Rodríguez, el presidente Abinader participó en el depósito de una ofrenda floral en honor a los próceres que lucharon en la Batalla del 30 de Marzo.
Durante la homilía el arzobispo metropolitano de la Arquidiócesis de Santiago, monseñor Héctor Rafael Rodríguez, llamó a reflexionar sobre el verdadero sentido de la libertad, la solidaridad y los valores que deben guiar a la sociedad dominicana.
“Para la libertad Dios no solamente nos ha creado, sino que Dios nos ha liberado. Y dice San Pablo: no usen la libertad como un pretexto para la carne, sino sírvanse unos a otros por amor. Justamente esta libertad que Dios nos regala no es libertinaje, es dar lo mejor de uno para el bien no solamente del país, sino del otro y de toda la humanidad. Así también nuestros patriotas entendieron que la libertad no se recibe pasivamente, sino que se conquista, se defiende y se sostiene con sacrificio”, expresó.
En ese sentido, exhortó a la ciudadanía a vivir con responsabilidad y sentido humano ante los desafíos actuales. “El Señor nos invita a no dejarnos aplastar por la angustia, sino a asumir este tiempo con austeridad y con sobriedad responsable, sobre todo en el consumo, y por otro lado asumir este tiempo con solidaridad, de manera especial por el más necesitado».
Asimismo, advirtió sobre la importancia de preservar los valores y el compromiso social. “Esta enseñanza nos interpela a no vivir indiferentes, a no traicionar ese legado con nuestra apatía o con la división. El verdadero patriotismo nace del amor, del sacrificio y del servicio. Ser patriota hoy es comprometernos con el bien común, especialmente con los más pobres y vulnerables. Vivir según el espíritu significa construir una sociedad donde reine la justicia, la solidaridad y el respeto a la dignidad humana”, puntualizó.
