Repetir

 

¿No será que nos hemos transformado en perfectos esclavos del hábito? Fiel a no repetir de manera mecánica los caminos propuestos por otros, cada vez que alguien me cuenta lo que le está sucediendo, hay algo que se repite. He dejado de dar consejos y he empezado a hacer preguntas. Es necesario aprender de lo que le pasa al resto y a nuestro alrededor porque no sólo nos cuentan algún hecho o parecer sino que también nos marcan la distancia entre los “trayectos” que debemos realizar todos los días porque están socialmente impuestos. Sin dudas, la repetición es el común denominador de estos tiempos. Como comunicador llevo más de 5 años tratando de encontrar esa palabra-actitud que se repite en los sucesos diarios. Es una palabra que seguramente delineará la significación de este momento de la historia para nuestros nietos, o simplemente las nuevas generaciones.

El futuro me debe muchas cosas, la sociedad me debe un montón de avances que simplemente no pasaron. Cualquiera que piense que en la década del sesenta el hombre llegó a la luna, daría por sentado que en 2014 tendríamos autos voladores. Pero no. Salís a la calle y ves que no sólo estamos más terrenales que nunca, sino que nos quejamos porque aumenta el combustible en una escala continua, conviviendo en un contexto que facilita cada vez más la obtención de automóviles. ¿Cómo puede ser que sea más fácil conseguir un auto que ponerle nafta?

Repetimos colores, nombres, frases, canciones, pero hay escasez en la producción de nuevas ideas. Aun siendo esas nuevas ideas productos de dos viejas. Carteles de “No Monsanto” en redes sociales, pero patios llenos de plantas que no se comen. Carteles que hablan de disfrutar el presente mientras pasamos ocho horas en Facebook todos los días. Carteles en contra de la violencia animal en conjunción con señores que llevan perros en autos y los dejan encerrados mientas hacen los “mandados.” 

Los remolinos de emociones están aplacados con Rivotril, la revolución del animal interior a la borrachera de un sábado a la noche, o cualquier día. Así como como con los autos voladores, sigo sin entender como hay gente que pide curriculum para tomar personal cuando todos sabemos que son mentiras. Lo preocupante es que todo pasa, así como si nada y “nadie se para de manos”. ¿Por qué siguen escuchando en la radio a un tipo que baja línea señalando a corruptos cuando no empieza mínimo con tener a sus empleados en blanco? ¿Eso es hacer las cosas bien?

¿Por qué está loco un tipo que se va a vivir a la montaña y atrapa sueños, y no lo está alguien que trabaja 10 horas por día para pagarle a una niñera para que cuide a su hijo mientras él no está en casa? Los grandes dan consejos, y los pibes repiten.

Creo que es más lindo lucir el cuerpo que tenés con orgullo que una lipo recién hecha. La repetición está presente todo el tiempo en estos tiempos. Se compra en cuotas. La respiración es un acto mecánico de repetición que nos hace sentirnos vivos y de ella no dudamos nunca. Pero hay poca paciencia, todo tiene que ser instantáneo… ya, ¿No perdimos la espontaneidad de salir mal en las fotos? ¿No perdimos la conversación sin interrupciones y perdimos la Coca en la esquina? ¿No perdimos el interés a que el otro responda el “¿Qué tal, cómo estás?”

Hace unos días un señor me tocaba bocina, paso por el costado y me dijo “dale loco, que llego tarde”. Nos volvimos a encontrar en el semáforo, y le dije: “Discúlpame, no puedo andar fuerte”. El señor este me miró y me devolvió la disculpa, “No, perdóname a mi. Estoy apurado, tengo que ir al gimnasio y está todo parado”. Me dejó pensando, ¿Qué hubiera pasado si en vez de apurar al resto, hubiera agarrado la bicicleta y se hubiese ahorrado el mes de gimnasio? ¿Lo sabrá o sólo estará repitiendo?

¿Disculpe, señor quiere repetir?

Para que los loros repitan lo que decimos tenemos que cortarles las alas. Los niños aprenden repitiendo, pero luego llega el momento en que preguntan continuamente todo. Se ve que los chicos la tienen más clara que los grandes.

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