A las piñas con el destino

Cómo escribir sobre un hombre del que ya se escribieron páginas y páginas en los últimos años. Cómo presentarlo sin caer en lugares comunes. De Sergio Maravilla Martínez, el boxeador devenido en actor de stand up, se sabe casi todo, desde sus orígenes y su experiencia madrileña,  pasando por las proezas boxísticas y las lesiones que lo tienen a maltraer, hasta la caída en su última presentación en un ring de Estados Unidos ante el boricua Miguel Cotto. Entonces recurro a un referente en la materia. Rubén Torri, ícono del periodismo deportivo cordobés, llegó hasta el hall del Hotel Amerian para entrevistarlo y junto a otros colegas suelta su definición del Maravilla boxeador. “Es un grande. Pisó escenarios míticos al que otros referentes del boxeo nacional no pudieron llegar. Yo lo ubico a la altura de los mejores Medianos de la historia. Es un privilegio tenerlo en nuestro país”. Hecha la presentación, es momento de escucharlo…  

Resultas ser un imán para turistas y periodistas cada vez que llegás a Carlos Paz ¿Vienen por el boxeador o por el actor que hace stand up?

Creo que vienen por el deportista todavía. Y creo que va a ser así por algunos meses.  Fueron casi 20 años de boxeo lo que lograron eso, pero lo bueno es que hoy ya se está hablando bien de la obra en el teatro Holiday y del stand up. Hay una historia bonita que estamos relatando y contando y cuando la obra termina la gente se acerca para decirme que se lleva algo de todo lo que escuchó, y eso es lo que buscamos.

¿En qué momento empezaste a armar la obra?

La verdad que llevo dos años trabajándola. Después de una serie de charlas en sitios donde llegó a haber hasta 8 mil personas, entendí que si podía reunirlos para hablar de lo que me estaba ocurriendo en ese momento en mi carrera boxística, entonces por qué no planificar algo que a la gente le pueda dejar un aprendizaje, una risa o una reflexión. Y tardé dos años en hacerlo.

¿Tu futuro está ligado al espectáculo?

Es complicado, porque necesito tiempo para saber qué va a pasar con la lesión en la rodilla y ver qué me dicen los médicos. Recién a mediados de marzo los voy a ir a ver a Madrid y en base a lo que ellos digan voy a ver si mi futuro inmediato puede ser deportivo o va a seguir por esta línea.

¿Estas disfrutando del mundo del espectáculo?

Lo estoy disfrutando muchísimo. El terminar la obra, dar las gracias y ver que el público aplaude la obra de pie durante varios minutos fue fantástico. En el estreno estaba nervioso, era nuevito, los tenía de corbata (se ríe). Ahora me desenvuelvo mucho mejor, con más tranquilidad y más soltura. La sensación de la devolución del público casi que no se puede explicar con palabras.

De abajo. Sergio Daniel Martínez nació el 21 de febrero de 1975 en Quilmes, Buenos Aires. Hijo de padre metalúrgico y segundo de tres hermanos, antes de coronarse campeón mundial de peso Mediano el 4 de octubre de 2008 ante el congoleño Alex Bunema, en California, su vida se balanceó entre una promisoria carrera sobre el ring y una obligada partida hacia España, cuando en el año 2000 la crisis asomaba en Argentina y no reparaba en truncar cualquier tipo de sueño.

Su boxeo, de porte elegante y desfachatado, pudo más que su habilidad sobre los campos de fútbol, que lo tuvieron a un paso de fichar en Los Andes. Fue su tío Rubén Paniagua el que lo convenció que lo suyo era calzarse los guantes y subirse a un cuadrilátero.  El resto de la historia ya es conocida. Maravilla recaló en España, padeció lo que padecen todos los argentinos que buscan nuevos horizontes y se reencontró con el boxeo y la gloria de la mano de su actual entrenador, Gabriel Sarmiento.

Muchas veces te preguntaron si vas a hacer esa última pelea, pero la sensación es que no te quita el sueño…

Es que ya no es el mismo hambre de gloria. Yo antes casi que peleaba por un plato de comida y la verdad que hoy no es lo mismo, ya no me quita el sueño. También es cierto que llevo un competidor conmigo, que es el que todos llevamos dentro. No sé si es el ego o qué, pero hay algo que me pasa y es que me paro frente al espejo y digo ‘me veo bien, entreno dos meses y me pongo las pilas´. Pero cuando me acerco más al espejo y observo detenidamente, noto que tengo más arrugas, que tengo canas, y entonces dudo si el que acaba de hablar soy yo o es el ego, que tiene veinte años, que no es realista y se lleva el mundo por delante, hasta que la realidad te hace dar cuenta de esas cosas.

Rubén Torri vino a verte y te definió como uno de los grandes entre los grandes del boxeo nacional ¿Te diste tiempo para disfrutar de lo que lograste en tu carrera?

Si lo dice un hombre sabio puede que tenga mucha razón. A mi manera, estoy disfrutando mucho lo que me está pasando. Por ahora lo estoy disfrutando. Por ahí si se empieza a complicar con el tema de la prensa del espectáculo,  por ahí me canse. Por el momento vengo zafando y haciendo cintura bastante bien. Igual, creo que hoy me cayó un palo (por un presunto audio suyo referido a Ileana Calabró).

¿Aceptas esos códigos de un sector del periodismo?

La verdad que no sé. Hoy te podría decir que sí, pero tal vez dentro de un tiempo me canse y dejo todo y listo. No me hace falta esto. Yo no vivo de lo que estoy haciendo ahora. Simplemente estoy disfrutándolo y es una etapa que está buena.  Imagínate que te dedicás 20 años a un deporte, y de pronto escribís una obra, se la mostrás a un productor y te dice que le gusta mucho.  Te propone presentarla en un teatro y la gente te aplaude de pie. Es fantástico. Pero si eso viene acompañado de otras cosas que son muy complicadas y difíciles de digerir, la situación cambia.

¿Estás dispuesto a ceder en algo ante esa prensa?

No, no estoy dispuesto a ceder, pero vamos a ver cómo lo manejo. Tal vez se puede llegar a negociar. Es difícil porque el mundo del boxeo era muy diferente. 

Fotos: Gabriel Bacca Weht

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