Geo Monteagudo: "Mario me trata como a una hija"

Lleva largas temporadas en la radiofonía cordobesa a pesar de que apenas supera los 32 años. Ocupa un lugar de privilegio en Juntos, el programa más escuchado de la provincia, pero dice que tiene que seguir aprendiendo. Tiene la sonrisa a flor de piel aunque no para un segundo. En este 3 de Julio en el que se celebra el Día del Locutor, Crónicas del Día te propone conocer a Geo Monteagudo, la joven voz que sucedió a Blanquita Rossi en Cadena 3.

 

Blanquita Rossi dejó vacante el lugar más importante de la radiofonía cordobesa al que hoy puede aspirar una mujer y vos ocupas su lugar. ¿Cómo tomás este desafío?

La verdad que primero nunca pensé en trabajar en Cadena 3, ni siquiera al lado de Mario. Y la verdad que es un lugar que te demanda mucho esfuerzo porque lo tenés que seguir a él. El rol de la locutora es estar al lado de Mario, seguirlo en todo, incluso yendo un poco más allá, como tener listo lo que él te pueda llegar a pedir. Y tenés que estar, por supuesto, con todas las antenas paradas y la verdad que es muy lindo. Es un desafío y un reto para mí misma.

No es lo mismo trabajar con otro locutor que con Pereyra. Te exige mucho y la verdad que está bueno.  Si no te exigieran como que te quedás. Está bueno que la vida y el laburo te estén planteando este tipo de desafíos. Blanca también ha sido como una madre que me ha enseñado muchísimo y yo la verdad que me siento una privilegiada porque uno aprende de ellos todos los días. Tanto de Blanquita como de Sergio, ni hablar de Mario. Cada compañero en su rol y en su función tienen mucho para brindarte en enseñanza, en conocimiento de radio y, fundamentalmente, en conocimiento del público.

A pesar de ser joven alcanzaste un lugar de privilegio ¿Te sentís con la madurez suficiente como para ser la segunda voz de Juntos?

Yo creo que en la vida uno constantemente aprende. Yo empecé de muy chica con la radio. Arranqué a los 18 y de ahí no paré nunca. Trabajé en un montón de radios con públicos totalmente distintos y la verdad que me sirvió mucho para conocer a la gente. Me fui nutriendo del día a día para conocer como es lo cotidiano, porque por ahí uno conoce de su vida y de la gente que te rodea y esa no es la realidad completa, hay distintas realidades. Yo arranqué trabajando en Radio María, La Ranchada, Radio Uno, que era una radio de clásicos, una radio de la escuela de Ciencias de la Información y es como que también uno tiene ese caudal de lo que fue aprendiendo en cada experiencia.  En la vida jamás terminás de aprender todo. Es un aprendizaje constante, es en el día a día en el que uno va aprendiendo y va creciendo. Por supuesto que a esta edad yo jamás hubiera pensado llegar acá, pero igual estoy tranquila, porque inclusive a nivel personal me faltan muchos objetivos por cumplir, así que estoy disfrutando de esta etapa.

¿El locutor sólo es una voz agradable o debe estar informado a la par del periodista?

Hoy en día los locutores no solamente leemos noticia o pasamos una tanda. En mi caso no sólo tenés que leer, sino que también tenés que opinar o grabar una nota con oyentes o artistas. Hay que estar preparado para lo que se te plantee, desde hacer la cobertura de un festival o hacer una crónica, hasta que te manden a hacer un móvil o ir al exterior y narrar como si vos fueras un guía turístico. Uno tiene que estar preparado para hacer de todo. Porque los locutores no sólo tenemos formación respecto de la voz, se toca mucho el tema del periodismo, entonces es todo un conjunto. Y en Cadena 3 los locutores tenemos que acompañar todo lo que pase en la radio. Uno no sabe que puede llegar a derivar un día. Todos los días es un desafío nuevo. Un día estamos hablando del pan y al otro de un hotel en Dubai. Los temas van cambiando y vos tenés que acompañar esa vorágine por la cual te lleva el programa.

Con la Ley de Medios, una de las cuestiones que se puso en discusión fue la obligatoriedad del título en los locutores. ¿Estás de acuerdo?

Por ahí la gente piensa “¿Cómo puede ser que te paguen para hablar”? Es como que no se toma conciencia de lo que es ser locutor, ya sea de radio o de televisión. Porque a nosotros nos preparan para eso, y va más allá de hablar bonito o tener una linda voz. Uno tiene que tener una formación para poder llevar adelante ese trabajo. Actualmente hay dos lugares para estudiar. Uno es el ISER en Buenos Aires y en Córdoba tenemos el CUP (Colegio Universitario de Periodismo) donde ellos avalan la formación teórica y práctica que el locutor debe tener.  A mí me parece que es muy bueno. El tema es que en Buenos Aires tenés el problema del cupo y acá el problema es que es un lugar privado. Habría que llegar también a un equilibrio para que la carrera sea más accesible. Pero no cualquiera puede ser locutor, no cualquiera puede estar frente a un micrófono o frente a una cámara. Tenés que ser una persona idónea para hacerlo, Y me parece súper importante que tengas que presentar tu aval indicando que realmente estás preparado para estar en ese puesto. Más allá que, como en todas las carreras, hay profesionales que son buenos y otros no, pero eso el tiempo lo decanta.

¿Tenés algún referente en Córdoba?

No, vos sabés que referentes no he tenido. Por ahí me gusta y me mato de risa con la Negra Vernacci, la adoro, me encanta, pero no, la verdad no puedo decir “escucho a tal y quiero ser como tal”. En realidad escucho y respeto a muchísimos locutores y periodistas pero no me quiero parecer a ninguno. En eso creo que hay que ser fiel a uno mismo y ser quien uno es. Está bueno tomar cosas de algunos profesionales pero no más que eso.

¿Es difícil trabajar con la voz más escuchada de Córdoba?

Es muy cómico porque cuando yo entré a la radio tenía todos esos conceptos. Que la gente dice esto, que Mario es mala onda, entonces como que mantenía cierta distancia. Y cuando me tocó empezar a trabajar con él me sorprendió mucho. Yo al principio lo miraba y pensaba: “este hombre está loco”. En radio no se ve, pero payasea mucho. Además es muy compañero más allá de que por ahí tiene sus días, como tenemos todos, y es un poco cascarrabia, pero la verdad no te hace sentir que es tu jefe. Te hace sentir que es un compañero. En mi caso me trata como si fuera su hija. Calculo que debe ser por la edad. No lo pienso como “mirá con quien estoy” ni me pongo a analizar que estoy con la voz más escuchada. Todos los días me levanto a las 5 de la mañana para ir a laburar y la verdad que la paso muy bien.

Foto: Día a Día

Compartir

Últimas Noticias