Un obrero del silencio

Presidente de una ONG que transforma realidades en zonas inhóspitas y olvidadas, candidato a cordobés del año en el popular certamen que organiza La Voz del Interior, médico de Carlos Paz que eligió “el camino” por sobre “la carrera”, Emilio Iosa está al frente de Deuda Interna, una fundación que hizo foco en las comunidades indígenas del norte argentino y que persigue una refundación del estado nacional. Así, con estas premisas, se encuentra inmerso en una etapa de cambios profundos, silenciosa, pero que ya empieza a mostrar resultados.

 

Estás nominado a Cordobés del año ¿Qué significa en tu carrera y en la historia de la Deuda Interna?

La verdad es que me alegró saber de la nominación a pesar de que tengo claro que soy la cara visible de mucha gente que trabaja en Deuda Interna desde el anonimato. Me alegró mucho porque  por medio del diario se entera mucha gente del trabajo que hacemos, de las ideas que defendemos cotidianamente y de la situación de una parte de la Argentina que permanece olvidada desde la fundación misma del estado nacional.

Desde el punto de vista personal creo que los premios que valen la pena guardar no son los que se cuelgan en la pared o se exhiben en un mostrador. Hace muchos años que dejé de lado la palabra  “carrera” y la fui cambiando por la idea de camino. Trato de disfrutar ese camino aunque muchas veces esté lleno de dificultades, de desengaños, de soledad y rabia. No hay ninguna recompensa al final, el camino es la recompensa, pero hay que aprender a escuchar nuestro interior que es quien nos marca la huella.

Me gusta decir que cuanto más porfíe la realidad con sus sinsabores intentando enterrarnos en la tumba del desánimo, más debemos porfiar con nuestro entusiasmo que deviene de imaginar una realidad poco probable pero posible.

Deuda Interna es de alguna manera la síntesis de la existencia de esa realidad poco probable pero posible.

 

¿Por qué te fijaste en las comunidades del norte del país?

Creo que debemos construir desde la Argentina del olvido porque es volviendo a lo que dejamos olvidado donde comenzaremos a recordar.

Las comunidades indígenas que pertenecen a las naciones que preexistían a la formación del estado nacional argentino siguen siendo aún hoy las más marginadas, las más pobres, las más vulneradas. El genocidio perpetrado por Roca y diseñado intelectualmente por Domingo Faustino Sarmiento sigue siendo hoy en día la lógica con la que actúa el poder político de turno en Argentina, que con la connivencia del poder judicial continúa vendiendo la tierra que no le pertenece, permitiendo su saqueo por empresas nacionales y transnacionales y diezmando un territorio que se mantuvo inalterado durante miles de años.

Hoy la sociedad argentina tiene que comenzar a replantearse su modo de vida, su concepto de desarrollo y crecimiento, su relación con la naturaleza. Muchas de esas respuestas las tienen nuestros pueblos originarios, que con más de treinta lenguas diferentes al castellano vivencian alternativas a un sistema mundial que ya no tiene respuestas y que funciona en piloto automático.

El concepto de “memoria, verdad y justicia” debe ser ampliado en Argentina, no puede limitarse a un período corto de la historia, porque más allá de lo que sucedió entre el 76 y el 83 que fue terrible y que no debemos olvidar, el estado ha sido totalitario tanto en períodos dictatoriales como democráticos y ni el radicalismo quiere hablar de la masacre de Napalpí ni el peronismo se anima a contar lo que sucedió en la masacre de Rincón Bomba en el segundo año de la primera presidencia de Perón.

A los pueblos indígenas se los debe incluir en el paraguas de los derechos humanos, no se puede especular sobre la historia de la patria y ventilar sólo lo que le conviene al poder de turno.

Por eso comenzamos a trabajar desde y junto a los Pueblos Originarios de Argentina.

¿Cómo se sostiene una fundación como Deuda Interna?

La solidaridad es un arma de doble filo. Es positiva cuando surge libremente de quienes se ponen al servicio de los que tienen una necesidad y trabajan en conjunto para alcanzar una relación de igualdad y desarrollo mutuo. Es nefasta cuando surge de la lástima de quienes la usan como excusa para aminorar el daño moral que deviene de aceptar, colaborar y ser cómplice del funcionamiento de un sistema injusto, convirtiéndola en una herramienta que permite perpetuarlo alimentando su círculo vicioso. Tratamos de que Deuda Interna se sostenga en esta idea. Los argentinos estamos muy acostumbrados a la queja sin acción y al egoísmo pero sabemos que de a poco podemos ir transformando esa mala costumbre. Las nuevas generaciones de argentinos deben ser generaciones de acción, no gente que habla de política en los bares mientras su vida pasa por otro lado.

La Fundación Deuda Interna se sostiene con el concepto de compromiso colectivo... durante los últimos diez años trabajamos con un presupuesto total de mil pesos por mes y eso no nos impidió hacer lo que hicimos. El dinero es uno de los tantos medios que se necesitan pero no es ni cerca el principal. Lo principal es estar convencidos de que el mundo necesita una nueva humanidad, comprometida con la transformación de su propio destino. Podemos transformar nuestra sociedad con el solo hecho de imaginar alternativas y trabajar con honestidad para que ese cambio se vea reflejado en la vida cotidiana.

 

¿Por qué elegiste llevar la profesión de esta manera?  Podrías estar tranquilo en un escritorio, con vacaciones todos los años...

La sola idea de estar detrás de un escritorio me suena a estar enjaulado... siempre que ese sillón no sirva para transformar una realidad sumamente complicada. Creo que podemos inventarnos a nosotros mismos y elegir ser una cosa u otra, entre miles de opciones. La idea del condicionamiento absoluto es una excusa para la comodidad y el estancamiento. Me gusta pensar que en mi vida he llegado a una sola certeza de la que puedo jactarme y la verdad es que no pretendo obtener ninguna otra... tengo la certeza de que me voy a morir, igual que todo el mundo por supuesto.

Esta certeza hace que me preocupe más por la vida que por las vacaciones, ya tendremos  bastante tiempo para estar en posición horizontal.

 

¿Cuáles son los próximos objetivos de Deuda Interna?

La verdad es que el objetivo principal de una institución como esta es principalmente no generar dogmas, no enquistarse sosteniendo ideas y actitudes anacrónicas y envejecidas.

Por eso estamos siempre en movimiento y refundando los proyectos aunque los nombres son los mismos. Vamos aprendiendo a medida que vivenciamos el hacer, el sentir, el pensar y el ser. Tenemos hoy ocho grandes proyectos entre ellos el Hospital Móvil, la Comisión de Investigación del Genocidio y la Universidad del Monte...

Tenemos una avalancha de voluntarios luego de diez años de soledad,  necesitamos muchas manos para transformar la Argentina desde la sociedad civil, ejerciendo una democracia que no debe limitarse a ir a votar y delegar el poder de la gente, en hombres y mujeres que se maquillan y sonríen con falsía, en una pelea efímera de carteles que luego se lleva el viento.

El cambio es un cambio de conciencia y nuestro planeta pide a gritos una humanidad consciente.

Quisiéramos seguir generando conciencia, contagiando consciencia, desde lo que somos, con todas nuestras limitaciones y contradicciones. No le vendemos nada a nadie. Somos lo que somos y hacemos lo que está a la vista. Cualquiera puede sumarse si acuerda y siente que puede ayudar.

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