Yo, la peor de todas

El viernes pasado, Cristina Antonini manejaba desde Valle Hermoso a Carlos Paz a bordo de su Renault Megane, como todas las semanas. Traía esencias aromáticas, hierbas y licores serranos que reparte entre los regionales de esta ciudad.

Viajaba temprano, a eso de las 7, para completar el reparto durante la mañana y emprender el regreso al mediodía, antes de retomar las clases como docente particular en su propia casa.

A la altura de Parque Síquiman, a pocos metros del Puente Las Mojarras, sintió que la calzada se ponía resbaladiza. Intentó disminuir la velocidad pero a cada metro el auto se volvía incontrolable.  En medio de la desesperación, maniobró como pudo y logró derrapar a un costado de la Ruta 38. Terminó contra un poste de cemento, sin lesiones y algunos daños menores en el vehículo.

“Me acerqué a la ruta para ver, porque no entendía porque se me había ido el auto de esa manera, y vi que había mucha arena en la calzada. Como si un camión que la transportaba la hubiera perdido en el camino. Dios me manejó el auto, sino hubiera sido una tragedia porque encima venían otros coches de frente”, cuenta.

Cristina evitó ser una más en la larga lista de muertes que colecciona la 38. Deteriorada, angosta, híper transitada, sinuosa, obsoleta, sin mantenimiento, la ruta que une Carlos Paz con el norte de Punilla es un asesino silencioso que en los últimos años se cobró más vidas que nadie.

 

Evidencias. Las estadísticas lo avalan: la Ruta 38, uno de los siete caminos nacionales que atraviesan la provincia de Córdoba, integra el podio de las más luctuosas en los últimos cinco años. Sólo la Ruta 19 la supera en cantidad de muertes por accidentes de tránsito, excluyendo, claro, a la Ruta 9, que por su magnitud no fue tenida en cuenta para el análisis.

Un informe elaborado por el diario La Voz señala que entre 2007 y 2012, la 38 contó 94 muertes sólo en el territorio cordobés, y alcanza las 100 si se cuentan los seis decesos que sumó el primer semestre de 2013.

El último fue el sábado, en inmediaciones del Parque de diversiones Pekos, cuando una mujer perdió el control de su vehículo y murió después de dar varios tumbos.

Las pericias aún no determinaron los motivos del accidente pero los testigos aseguran que el auto comenzó a resbalar sobre la calzada y que se volvió indomable a la velocidad que se trasladaba. La conductora murió en el acto, a un costado de la ruta, mientras los vecinos se siguen preguntando cuántas muertes más harán falta para comenzar a modificar una arteria, a esta altura, temeraria.

Fríos números. En los cinco años que van de 2007 a 2012, la Ruta 19 encabeza los índices de luctuosidad al volante, con 110 muertes. Lo llamativo, es que al igual que la 38, que la sigue con 94 fallecidos, ninguna de las dos son los trayectos más largos dentro del territorio cordobés. La Ruta 36, con 91 muertes y la 158, la más extensa de la provincia, con 87, la siguen en el ranking que completan la ruta 7 con 66 fallecimientos sobre el asfalto y la 35, con 38 muertos. En todos los casos, se trata de arterias dañadas, con severos problemas de infraestructura y ausencia de inversiones en los sectores más conflictivos.

Aunque las mejoras en las rutas no suponen una garantía, sí implican un aporte importante. Al menos así lo indican las estadísticas. Por caso, la autopista Córdoba- Rosario, una de las inversiones viales más importantes del país en la última década, bajó considerablemente el promedio de muertes al año si se la compara con la vieja Ruta 9. Mientras el antiguo camino pierde unas 37,5 vidas anuales, esta cifra se redujo a 22,3 en la flamante autopista, con manos exclusivas para cada carril.

 

Caminera. El 3 de marzo de 2007, Matías Castro condujo a la muerte a tres de los siete ocupantes de un Ford K que salía del boliche La Éstación, en la comuna de San Roque. La gravedad del hecho no sólo le implicó a Castro la imputación de homicidio simple, inédita en la provincia hasta ese momento, sino que aceleró los tiempos para que la Policía Caminera poblara las rutas cordobesas.

De la Caminera no sólo se esperaba que acentuara los controles a los conductores, sino que lo recaudado en materia de multas y penalizaciones fuera reinvertido en la mejora de  las rutas, lo mismo que un porcentaje de lo que se lleva Caminos de las Sierras dentro de la Red de Acceso a Córdoba (RAC).

Pero las inversiones fueron mínimas, incluso con la instalación de nuevas cabinas de peaje y puestos de control policial a la salida de cada comuna.

 

Puente Blanco. Cansados de los accidentes y con miedo a salir a la Ruta 38, los vecinos de Villa del Lago lograron hacer avanzar varios casilleros el proyecto para la construcción del denominado Puente Blanco, que permitiría llegar por las calles internas del barrio hasta el boulevard Sarmiento, a la altura del Cu Cú, sin necesidad de salir a la ruta.

La propuesta encontró el guiño de Vialidad Nacional y se espera el viaje de un funcionario municipal a Buenos Aires para acordar la inversión a realizar. Si todo sale de acuerdo a lo previsto, el Puente Blanco podría comenzar a construirse después del verano 2014.

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