Sergio, el hombre que le pone onda a los baños de la Terminal

Sergio Feraud jamás imaginó que desde un baño público iba a poder organizar su vida. Lo suyo fue ir descubriendo la oportunidad sobre la marcha.

Hasta que recaló aquí, se ganaba el pan como albañil y fabricante de macetas artesanales. Al mismo tiempo, se posicionó en Córdoba como un referente del atletismo y llegó a ser tercero en triatlón olímpico de Mar del Plata.

Cuando los dueños de la concesión del bar de la Terminal de Ómnibus de Villa Carlos Paz le ofrecieron hacerse cargo del mantenimiento de los baños a cambio de quedarse con las propinas, nunca imaginó a sus 30 años estaba frente a una opción laboral rentable.

“Nunca lo pensé, me fui dando cuenta a medida que pasaba el tiempo”, dice a Crónicas del Día.

Sergio tuvo la virtud de la intuición. Durante los primeros días, el paso de la gente por el baño era como el de cualquier terminal del mundo: frio, rápido, sin mediar palabras. Pero a medida que fueron descubriendo el cambio, el panorama se revertió, y así también los ingresos.

Como en casa. Sergio se dio cuenta que con servicios, los más mínimos e indispensables que uno pueda encontrar en un baño público, la respuesta era distinta. Y se encargó de incorporarlos, al menos durante su jornada de ocho horas que comienza a las seis de la mañana, cuando muchos toman el colectivo para ir a trabajar, hasta las 14hs.

Además del perfume de ambiente y desinfectante, sumó sahumerios, una suerte de estante con desodorantes para el cuerpo, loción, crema de afeitar, perfumes y hasta crema humectante.

En los mingitorios añadió carteleria indicando cuáles son exclusivos para niños y para adultos, y para el final, la frutilla del postre: la musicalización.

“Un día me di cuenta que muchos de los que vienen, lo hacen cantando, tarareando o silbando. Entonces se me ocurrió la idea de empezar a poner música”, cuenta.

Fue así que el equipo de música de la casa fue a parar a los baños que dan a calle Maipú.

“Tengo clientes que vienen muy seguido y ya se la música que les gusta. Aunque sea un par de minutos los que están acá, lo bueno es que se sientan cómodos”, resalta.

Los choferes, los que más utilizan los baños, reconocen el cambio.

“Siempre le digo a mi mujer que Sergio tiene los baños más limpios que en casa”, se ríe Claudio, inspector de Fono Bus.

Impecables. Una de las claves, además de los accesorios, es la limpieza constante y, sobretodo, metódica.  Basta con ver las paredes y el blanco de las instalaciones para darse cuenta.

“Me ha pasado de ir a un baño público y tener que retirarme sin usarlo por la mugre de los inodoros. Acá, cada vez que alguien usa los mingitorios o inodoros, automáticamente voy detrás y los desinfecto y perfumo, para que estén en condiciones para el próximo que los use”, sigue.

Lo llamativo es que la atención es personalizada. Cada uno que entra, recibe de manos de Sergio el papel higiénico o toallas de papel y el jabón para las manos.

 

Propinas. “Durante el Cosquín Rock, llegué a juntar cerca de mil pesos en un día”. Sergio lo cuenta con la satisfacción de quien descubrió la oportunidad en base al ingenio y la insistencia.

“Hubo casos de  personas que me dejaron 50 pesos y hasta 100 pesos de propina. Dos veces me dejaron 100 pesos”, se acuerda.

Aunque está claro, jornadas como aquella sólo se dan de vez en cuando. “Ahora la gente no deja mucho, pero igual me alcanza para vivir”, afirma.

  

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