Detectan un tipo de alga altamente peligrosa

Los estudios se realizaron entre 2006 y 2007 en las aguas del lago San Roque. Tres años después se presentaron en un Congreso y recién ahora salieron a la luz a través de la publicación de una revista especializada en medio ambiente.

Concretamente, el trabajo realizado por un grupo de científicos cordobeses de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC) alerta sobre la presencia de una variante de alga, diferente a la que habitualmente prolifera en el embalse carlospacense y con un alto grado de toxicidad, que incluso trajo severas consecuencias en África y Oceanía.

Se trata de la anatoxina-a, una neurotoxina que desprenden algunas cianobacterias, en este caso aportada por la Anabaena, un alga presente en las aguas del San Roque.

Es la primera vez que en Sudamérica se reporta sobre la presencia de esta toxina que “por su composición química la convierte en un alcaloide neurotóxico que si llega al cerebro produce parálisis y muerte rápida, en cualquier tipo de animal, incluido mamíferos”, según indicó en su última edición la revista Water, Air and Soil Pollution .

Muestras. Las muestras fueron tomadas en el lago San Roque desde febrero de 2006 hasta marzo de 2007 por un equipo del Departamento de Bioquímica Clínica de la UNC y del Instituto Nacional del Agua (INA), integrado por Daniel Wunderlin, Marcia Ruiz, Lucas Galanti, Ana Ruibal, María Inés Rodríguez y Valeria Amé.

El estudio arrojó la presencia de esta toxina en el 38% de los análisis en cantidades que variaron desde niveles casi no detectables hasta 6,6 nanogramos (ng) por litro. Esta cantidad, la máxima detectada en Carlos Paz, está mil veces por debajo del límite de 6 microgramos (ug) por litro para aguas potables, establecido por Nueva Zelanda,  que es el único país del mundo que reglamentó en torno a esta peligrosa toxina.

 

Antecedentes. Existen varios antecedentes de muertes humanas o de animales luego de haber ingerido aguas con Anabaena, el alga que contiene anatoxina-a. uno de los casos más resonantes fue el de un joven de 17 años en EE.UU. que murió dos días después de ingerir agua de un estanque que tenía una floración de algas. También se registró una mortandad de cisnes en un lago de África, que causó la parálisis y muerte de varias de estas especies. Días después, las autopsias mostraron la presencia de la neurotoxina.

 

Opinión. Según Wunderlin, la presencia de estas algas en el San Roque sólo se explica desde la falta de políticas de saneamiento: “Las cianobacterias crecen a partir de elementos muy básicos como son el nitrógeno y el fósforo, que son transportados fácilmente por el agua, y solo requieren luz para alimentarse y reproducirse”, indicó.  En otras palabras, las algas crecen por el excesivo aporte de nutrientes que los vertidos cloacales suponen para el embalse de Carlos Paz.

“Nosotros hicimos un estudio donde encontramos huellas de nitrógeno en peces del San Roque y en el análisis vimos que el nitrógeno era muy característico de los desechos cloacales que llegan al agua. El crecimiento de nitrógeno y fósforo puede deberse a muchos factores, pero la mayor fuente en este caso son los líquidos mal tratados”, añadió.

Si bien el experto recalcó que “nadie se va a morir por tomar un poco de agua”, apuntó que  “es necesario hacer un seguimiento, para ver si aumentan las cianobacterias”.

“Lo importante, no obstante, es que ya las detectamos”, tranquilizó.

 

AQUÍ, el trabajo completo de los investigadores cordobeses

Compartir

Últimas Noticias