No paran de crecer

El proceso es lineal y simple.  Las viviendas que no están conectadas a la red de cloacas arrojan sus desechos  a pozos negros que contaminan el suelo. Las napas, que arrastran a los ríos el agua de lluvia y la humedad,  terminan llevando, también, los vertidos cloacales, abundantes en nutrientes. Una vez en el lago San Roque, la obra es bien natural.

El fósforo, sumado a la escaza escorrentía en esta época del año, favorece la proliferación de algas y plantas acuáticas que terminan por consumir buena parte del oxígeno del embalse.

¿El resultado? Un manto verde que cubre por completo la desembocadura del río San Antonio, la mortandad de los peces más pequeños que no resisten la escasez de oxígeno y un olor nauseabundo que invade las zonas costeras y el centro de Carlos Paz.

No hay misterios en la degradación progresiva que viene sufriendo el lago San Roque, el segundo espejo de agua más contaminado del país, sólo detrás del Riachuelo porteño.

Sin tratamientos cloacales en el sur de Punilla, con apenas un 30% de Carlos Paz conectado a la red y sin avances al norte del Departamento, donde sólo La Falda pudo realizar conexiones en los últimos años, la contaminación de la cuenca del San Roque aparece como una lógica consecuencia de los últimos años.

Aunque no es el único embalse que padece por la contaminación (también comenzó notarse en el dique Los Molinos), el proceso de eutrofización, como se denomina al enriquecimiento en nutrientes de un ecosistema, alcanzó en el lago de Carlos Paz niveles que nadie esperaba.

“El lago, como todo reservorio artificial, tiene una vida útil, que puede llegar hasta los 150 años. El San Roque ya tiene 120 años y atraviesa una etapa crítica”, afirma Juan Carlos Paesani, presidente de Funeat, fundación que se dedica a la preservación del medioambiente.

¿Tiene retorno el deterioro del embalse? Más que en revertir el proceso, los especialistas coinciden que ya sería un gran paso frenarlo, a partir de la aplicación de políticas de saneamiento en todas las localidades que costean los ríos San Antonio y Cosquín.

Para Rocío Luz Fernández, Doctora en Hidráulica y especialista en Limnología en la Universidad de Australia Occidental, la condición del lago “es recuperable” a partir de que “no se trata de una contaminación con materiales pesados”, provenientes de una industria.

Aun así, el proceso es tedioso y extenso. A tal punto, que las soluciones que los especialistas proponen van más allá de los aireadores colocados hace algunos años.

“Son un paliativo, es como tomar una aspirina mientras se espera al médico, pero nada más. Además, los aireadores requieren de una buena profundidad que, cuando el lago está muy bajo, no se pueden activar porque removerían el fondo”, sostiene Carlos Prósperi, biólogo cordobés de la Universidad Nacional de Córdoba..

Estas afirmaciones tuvieron rápida respuesta del Gobierno de la Provincia, que los acusó de “iluminados”. Algo así como opinólogos de turno sobre un tema del que todos hablan.

Mientras tanto, desde la cartera de Recursos Hídricos de la Provincia adoptaron una posición más dura y comenzaron a repartir culpas sobre el estado del San Roque, con Carlos Paz a la cabeza, por ser la ciudad más poblada de la cuenca y con escaso tratamiento de sus afluentes.

La Nación, se abre. La proliferación de algas, los peces muertos y el olor nauseabundo que suele despedir el lago San Roque será una cuestión que deberán resolver entre el municipio de Carlos Paz y el Gobierno de la Provincia, después de que la Nación comunicara que no tiene competencia sobre esta situación.

La postura del Gobierno Nacional surge a partir de un pedido que realizó Carlos Paz, para que colabore en el saneamiento de la cuenca, que ha evidenciado un notable deterioro en el último tiempo.

Hace algunas semanas, una comitiva local viajó a Buenos Aires para pedir que la Nación interceda, ante lo que considera una situación “pasiva” de la Provincia en torno a la contaminación del embalse.

Sin embargo, desde la cartera de ambiente prefirieron mantenerse al margen de la polémica y sólo intervenir en caso de que la Provincia lo solicite, ya que es la única administración con poder de decisión sobre el lago de Carlos Paz.

En un escrito de tres carillas enviado a la Municipalidad,  la Jefatura de Gabinete de Ministros dependiente de la Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Nación, planteó que "carece de competencia para tratar el asunto", y expresa que "el ejercicio del poder de policía ambiental es de competencia de las autoridades provinciales", más allá de la denuncia que ya realizó el municipio local.

"En caso de que la Secretaría de Ambiente de la Provincia de Córdoba tome conocimiento de la denuncia por parte de las autoridades de la ciudad de Villa Carlos Paz y considere pertinente solicitar de forma expresa la colaboración y asistencia de esta Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable, se podrán realizar acciones de coordinación interjuridisccional para la implementación de políticas ambientales de escala nacional u regional para encontrar una solución efectiva", concluye el escrito.

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