La Cruz, el cerro que aún cautiva más allá de las tragedias

No hay que indagar demasiado para notar que en Carlos Paz, los imanes turísticos son casi los mismos desde hace por lo menos 50 años. El lago para los amantes de los deportes náuticos, los ríos para la familia y los jóvenes, los teatros y boliches para los que gustan de la movida nocturna y el cerro La Cruz, como alternativa de recreación, apto para todas las edades y estaciones del año.

De acuerdo a los últimos registros, en lo que va de las vacaciones de invierno, unas 10 mil personas ascendieron a la cima del cerro y se espera que cuando termine julio, esta cifra alcance por los menos los 12 mil senderistas. No es poco para un atractivo que se mantiene prácticamente idéntico con el correr de los años, pero además, porque el último lustro lo asoció con tragedias y crímenes.

Desde 2015 a esta parte, en el cerro apareció el cadáver del fotógrafo Hernán Sánchez, quien llevaba tres meses desparecido, y en la primera parte de este trayecto montañoso, también fueron asesinadas Andrea Castana e Ingrid Vidosa. Fueron jornadas extensas, con una amplísima cobertura mediática a nivel nacional, en la que uno de los recursos de Carlos Paz, relegó su perfil turístico para transformarse casi en un camino de muerte y miedo.

Los puesteros que trabajan al pie del cerro contaron que los meses posteriores, preguntar por los detalles de los asesinatos, era tan común en los turistas como las consultas sobre la duración de la caminata o la dificultad del camino.

“Hubo mucho morbo. La gente sabía lo que había pasado porque lo vio en los noticieros, y quería estar donde había ocurrido todo”, contó Roberto, que trabaja a diario a metros del acceso al cerro.

Sin embargo, con el correr del tiempo, aquellos crímenes dejaron de ocupar las primeras planas de los diarios y las noticias con macabros detalles ya no fueron tan usuales.

“En cierta medida, como que quedó olvidado. Y con el paso de los años la gente comenzó a subir a la montaña como si nada hubiese ocurrido”, siguió Roberto.

 

En ascenso. En 2016, más de 102 mil personas subieron al cerro y el año pasado, fueron casi 110 mil las que eligieron este paseo (casi 300 por día), lo que supone un incremento del 6%. En lo que va de 2018, los registros cuentan 60 mil ascensos y de mantenerse esta tendencia, se espera superar los registros de los años anteriores.

En parte, esta tendencia se sostiene en los paseos nocturnos, un recorrido gratuito que figura entre los más solicitados en verano y que permite apreciar una vista panorámica del sur de Punilla.

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