Cómo funcionan los camalotes y en cuánto tiempo podrán recuperar el lago

El plan de biorremediación ya comenzó, aunque una de sus etapas más importantes está en el plano experimental y saldrá en breve a la cancha: se trata de la implementación de plantas que harán el trabajo de consumir todo el fósforo y nitrógeno sobrante en el lago San Roque y que lo han llevado al estado actual de híper eutrofización.

Es un paso decisivo, junto con la conclusión de las redes de cloacas, para que el lago recupere la salud que perdió en las últimas dos décadas y que se deterioró como nunca antes con el crecimiento demográfico exponencial en su cuenca y la multiplicación del aporte de nutrientes.

“Lo que hoy tenemos es un desequilibrio considerable de nutrientes que llegan al lago por la falta de cloacas y que el embalse ya no puede ingerir, como si se tratara de un paciente empachado”, grafica a Crónicas del Día Emilio Iosa, uno de los hombres al frente de este plan, hoy a cargo del área de Políticas Públicas.

Para esto, se utilizará una suerte remedio que data de la misma época de las cianobacterias que invadieron el lago.

“El remedio es natural, como si se tratara de la misma tecnología de las cianobacterias. Es una técnica probada y con excelentes resultados en China, Colombia y otros países. La implantación de plantas y camalotes que consuman el excedente de fósforo y nitrógeno es la mejor alternativa”, sigue Iosa.

 

Pruebas. Por estos días, en la estación de psicultura se realizan pruebas con cinco especies de plantas para determinar cuál es la más apta para la tarea que hay que llevar adelante en el lago San Roque. Los resultados se miden en torno al tiempo que les lleva a las plantas devolverles cierto grado de transparencia al agua y a su capacidad de adaptación a los distintos climas.

Puntualmente, se busca una especie que aproveche al máximo los meses de verano, consumiendo la mayor cantidad de fósforo en el menor tiempo posible, y que además resista las heladas del invierno.

De acuerdo a las estimaciones de biólogos y especialistas, en principio será necesario implantar camalotes en una superficie estimada del 6 al 10 por ciento de la totalidad del embalse. Será en bahías y sectores pocos frecuentados por turistas y pescadores.

“Las algas se implantan, hacen su trabajo y después de un cierto tiempo son retiradas para ser utilizadas como fertilizantes cuando su capacidad de absorción de fósforo llega al límite”, detalla Iosa.

De esta manera, los resultados podrían observarse a los dos años de poner en marcha el plan, notando una mejora sensible en la transparencia del agua. Para esto, será necesario que la biorremediación esté acompañada de la conclusión del anillo de cloacas, lo que permitirá disminuir el aporte de nutrientes al embalse.

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